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8 hábitos para prevenir y tratar el resfriado

8 hábitos para prevenir y tratar el resfriado - balancevital.com.mx

Con la llegada del frío tendemos a abrigarnos más de la cuenta y esto puede ser contraproducente, ya que acabamos sudando y se produce una descompensación interna

Estamos ya en esa época en que acechan los resfriados y las molestas gripes. Las estaciones pasan y con ellas llegan también los cambios de temperatura y alguna que otra baja de defensas que nos deja vulnerables frente a esas enfermedades.

Vamos, venimos, entramos a metros, autobuses, tocamos objetos y compartimos nuestro tiempo y espacios con decenas de personas. ¿Cómo defendernos frente al virus de los resfriados? ¿Y cuál es la mejor manera de tratarlos si ya lo hemos contraído?

Hoy en nuestro espacio queremos ayudarte. ¡No dudes en seguir estas sencillas pautas!

Claves para evitar los resfriados

A día de hoy no existe ningún fármaco que nos permita evitar los resfriados. Una vez los agarramos, podemos paliar sus síntomas con los clásicos analgésicos para aliviar el dolor de cabeza o bajar la fiebre.

Ahora bien, para salir airosos del cambio de estación sin sufrir ni un resfriado, deberíamos en primer lugar tener en cuenta estos aspectos.

  1. La vitamina C ayuda pero no es infalible

El frío de por sí no causa ni resfriados ni gripe. Lo que hace en realidad es que “mantiene activos” a los virus y, además, nos hace más vulnerables ante ellos.

Algo que debemos tener en cuenta es que la vitamina C, por sí sola, no previene los resfriados. No existen pruebas que avalen su eficacia al 100%, y así nos lo dejó claro un estudio publicado desde el departamento de de Salud Pública de la Universidad de Helsinki (Finlandia).

Entonces ¿qué podemos hacer?

No se trata de dejar de tomar zumo de limón o esas frutas ricas en vitamina C. Son importantes porque elevan nuestras defensas, pero debemos combinarla con otros nutrientes:

  • Vitamina D. Se ha descubierto que un déficit en vitamina D nos hace más vulnerable a los virus, por ello sería necesario tomar el sol unos 20 minutos al día, y no dudar en tomar algún que otro suplemento vitamínico.
  • Puedes consultar a tu médico.
  • Es recomendable consumir alimentos fermentados como yogures, kéfir, chucrut o miso. Refuerzan nuestra flora bacteriana y nos protegen de muchos virus.
  • Consume vegetales frescos y sobre todo orgánicos.
  • Consume un diente de ajo por las mañanas.
  • Es fundamental que cubras diariamente tus niveles de ácidos grasos omega 3
  • Adereza tus comidas con cúrcuma y orégano: elevan nuestras defensas.
  • Consume 2 litros de agua al día.
  1. Evita los espacios cerrados donde haya mucha gente

Un espacio cerrado con refrigeración y con una alta densidad de gente es el foco perfecto para acabar cogiendo algún virus. Si te ves obligada a utilizar el trasporte público, es importante que tengas en cuenta lo siguiente:

  • Evita tocar lugares comunes: barandillas, reposabrazos… Si tienes que sujetarte, procura no llevarte la mano a la boca después.
  • Llévate en el bolso algún gel antibacteriano para manos.
  1. No te abrigues en exceso hasta el punto de pasar calor

Este es un aspecto en el que caemos muchas veces. Cuando llega el primer frío, nos asustamos y cogemos el abrigo más caliente y la bufanda más densa.

Luego acabamos sudando, y el sudor es humedad que se queda en nuestro cuerpo y que nos produce escalofríos, incomodidad y una descompensación interna. Evítalo y ponte la ropa adecuada.

  1. Descansa y evita focos de estrés

El disfrutar de un sueño profundo y reparador, así como gestionar de forma adecuada el estrés y la ansiedad, va a impedir que nuestras defensas bajen y que nuestro sistema inmunológico se debilite.

Vale la pena establecer prioridades en el día a día, cuidarnos, descansar y tener la mente lo más tranquila posible a la hora de llegar a la cama. Todo ello se nota en nuestra salud.

¿Qué hacer cuando ya hemos contraído un resfriado?

  1. Gárgaras de agua caliente con miel y limón

Nunca falla. Es ideal para aliviar el dolor de garganta, desinflamar y reducir un poco la mucosidad. No dudes en hacerlas de dos a tres veces por día.

  1. Lavados nasales con suero fisiológico

Puedes encontrar este suero en las farmacias, aunque también puedes prepararlo con agua y sal. Vale la pena probarlo durante los primeros días del catarro. Después ya no es tan indicado.

  1. Vahos de eucalipto y sal

Otro remedio tan eficaz como sencillo. Solo tendrás que calentar un litro de agua y añadir unas hojas de eucalipto y una cucharada de sal. Colócate una toalla en la cabeza e inhala con tranquilidad.

  1. Infusión de jengibre

Medicinal, relajante y un remedio casero muy adecuado. El jengibre te va a permitir reducir la inflamación de garganta, así como a disminuir la mucosidad del sistema respiratorio.
Puedes prepararte infusiones o aderezar tus sopas con él.

Fuente: http://mejorconsalud.com/